El
año 2008 estuvo repleto de resultados negativos para
los mercados financieros a nivel internacional. Como si esto
fuera poco, varios de los fraudes, esquemas piramidales y
escándalos más infames de la historia afectaron
a miles de inversionistas y en Panamá también
se sufrieron grandes pérdidas difíciles de calcular.
Aunque las actividades del señor
David Murcia acaparan los titulares de los medios de comunicación
nacionales por razones que van más allá de criterios
jurídicos o financieros, el caso de mayor repercusión
mundial por la envergadura del perjuicio causado (más
de 50,000 millones de dólares) es el del señor
Bernard L. Madoff, presidente de la firma de inversión
Bernard Madoff Investment Securities LLC.
Muchos inversionistas panameños,
institucionales y particulares, realizaron inversiones a través
de fondos de inversión y fondos de pensiones, que a
su vez estaban invirtiendo a través de esas cuotas
de participación en empresas del señor Madoff.
Lamentablemente, por el carácter
internacional de las inversiones y la categoría fraudulenta
del esquema utilizado por el infame personaje, esos dineros
son prácticamente irrecuperables. Por mucho que nuestros
intermediarios estén regulados por la Comisión
Nacional de Valores mediante el Decreto Ley 1 de 1999, y a
su vez el señor Madoff estuviese fiscalizado por el
Securities and Exchange Commission de los Estados Unidos de
América (SEC), el problema pasa de considerarse exclusivamente
financiero y su esencia ahora es jurídica y procesal.
En muchas ocasiones los inversionistas
al meditar las alternativas de inversión sólo
reparan en aspectos financieros como primas, rentabilidad,
tasas de interés, liquidez e índices. No obstante
olvidan hacerse otras preguntas como qué leyes regulan
la inversión, si el oferente es una empresa con una
trayectoria contrastable, y ante qué autoridades podrían
acudir para interponer quejas o denuncias.
Para tal fin es tan importante ser asesorado
tanto por un asesor de inversiones como por un abogado experto
en derecho de los mercados financieros para tener una dimensión
completa del escenario de inversión, y así contemplar
todos los riesgos antes de tomar decisiones sobre gestión.
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